Esta NO es mi peor Navidad Por Ceci Ramírez
- Ceci Ramirez
- 22 dic 2020
- 2 min de lectura
Hace ocho años tuve la peor Navidad de mi vida, sufría el dolor de un ser amado hospitalizado y a los pocos días su pérdida, realmente no recuerdo como pasé ese 24 de diciembre, pero cada año por estas fechas recuerdo ese dolor y trato de repararlo recordando las grandes lecciones que me dejó mi abuelo. Anoche recordaba como desde pequeña me guió a generar un ambiente de calidez y generosidad.
Recuerdo vívidamente un acontecimiento de mi infancia, el maestro de grupo llamaba uno por uno a los alumnos para recibir el costo de recuperación de un paseo que estaba en puerta. La emoción y ansiedad por que llegara el día era latente, todos esperábamos emocionados, pero una de mis compañeras estaba recostada en su banco llorando en silencio, me acerqué a preguntarle que ocurría y me contó muy desilusionada que había olvidado pedir el dinero a sus papás y al ser el último día para llevar la aportación no podría ir al viaje.
En ese momento sentí que mi corazón también se partía, agobiada por el gran problema de mi compañera volví a mi banco. Recordé que me habían quedado unos cuantos pesos después del recreo, ¡y se me ocurrió la gran idea!, les conté la situación a mis vecinos de banco y todos fueron aportando para el paseo de mi compañera, se lo enviamos de mano en mano por las filas del salón y logró pagar su pasaje para ir al paseo.
Al día siguiente el maestro empezó a llamar a algunos compañeros a su escritorio, les hacía algunas preguntas y volvían a su banco, de pronto dijo mi nombre, me acerqué al escritorio sin tener idea de su intención, me miró y dijo: me dicen que usted estuvo pidiendo dinero para juntar el pase de su compañera, ¿por qué lo hizo?, no entendía bien si estaba en problemas, así que solo respondí, mi compañera lloraba y nosotros podíamos ayudarle.
El profesor me miraba diferente a como lo hacía normalmente, por mi parte siendo una niña no lograba identificar la ternura que estaba en sus ojos, pero sus palabras hasta el momento aun me tocan la piel, el dinero que recaudó no es lo importante que usted hizo; lo valioso es que sembró su generosidad en los compañeros y eso es invaluable.
Las palabras de mi profesor acrecentaron mi deseo de hacer el bien, la generosidad que mi abuelo sembró en mi corazón ha dado frutos desde siempre y hoy es siempre el mejor momento para hacerlo presente en mis actos.
Esta navidad 2020 deja una estela de añoranza, porque hemos perdido tanto y a tantos. Si has tenido la fortuna de mantener tu trabajo, tu sueldo y tu familia está completa sé agradecido, demuéstralo con tu generosidad. La distancia física es un sacrificio de amor necesario, da a los demás tu escucha, tus palabras de consuelo y tus buenos deseos.
Si tú estás pasando la peor navidad, quiero decirte que comprendo tu dolor y tienes todo el derecho de vivir tu duelo. Aunque sea Navidad y a este momento no le encuentres sentido, verás que el tiempo sanará tu dolor y tu fortaleza se vera intensificada con las grandes lecciones que esa persona sembró en tu corazón, es así como SIEMPRE llevarás contigo a ese ser que tanto amas.





Comentarios